Eduardo García Salas, la música y la historia

Eduardo (izq.), la celista Jana Podolská y el pianista Václav Mácha, o el Halíř Trio (foto Michal Novák)

Eduardo García Salas es un violinista con vocación de historiador. Ha descubierto un documento de 1719 donde cierto aristócrata encarga una música y el compositor firma haber recibido el encargo. El compositor venía de lo que hoy es Italia, en busca de clientes. Era Antonio Vivaldi, el cliente el conde Morzin y de aquel encargo vienen, entre otras, composiciones como las Cuatro Estaciones. Este vídeo de la TV italiana cuenta la historia (min. 16:42).

El conde de Morzin era el señor de Hohenelbe, una población que entonces era de nación alemana y hoy es la ciudad checa de Vrchlabí, en el norte de Bohemia. Eduardo llega porque es de donde es natural su mujer. El grupo de música de cámara Count Wenceslaus Morzin’s Music Ensemble es un homenaje al espíritu de la época, y Eduardo es uno de los intérpretes.

Vídeo promocional del Count Wenceslaus Morzin’s Music Ensemble (YouTube)

Hoy lleva una vida de músico clásico tan errante como en tiempos de Vivaldi. Desde los años de formación en el Conservatorio de Lleida, donde nació, ha continuado formándose y trabajando, entre otros, en Madrid (con la Joven Orquesta Nacional de España), Barcelona (con la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo ), Núremberg, Amsterdam, Praga (con la Filarmónica Checa) o Lleida, donde fue Concertino o primer violín de la Orquesta Sinfónica Julià Carbonell de las Tierras de Lleida durante cinco años. Actualmente es concertino del Teatro musical de Karlín, en Praga.

La memoria de un violinista prodigioso

Karel Halíř nació en Vrchlabí en 1859 y llegó a ser un gran virtuoso del violín. Actuó en medio mundo, desde Praga a Nueva York. Había caído casi en el olvido hasta que en 2010 entró en la vida de Eduardo, como Vivaldi, a través de la ciudad de Vrchlabí. Desde entonces no se han separado. Eduardo ha creado una Sociedad Halíř para organizar la investigación sobre el músico, y es parte del Halíř Trio de intérpretes que recupera el repertorio del virtuoso de Vrchlabí.

La Sociedad Halíř ha documentado la vida del músico con detalle. Por ejemplo, en 1883 Halíř tocó el estreno alemana del Trío en fa menor op.65 de Antonín Dvořák en Mannheim. El Halíř Trio grabó un CD con esta obra. En 1896 en el Carnegie Hall de Nueva York Halíř tocó un instrumento legendario, cierto violín rojo del constructor Stradivarius. El instrumento mismo tiene una historia que inspiró una película. (Sobre la cuestión hay este programa de la TV checa.)

El Halíř Trio lo forman además del Eduardo Garcia la chelista eslovaca Jana Podolski y el pianista checo Václav Mácha. Continúan siendo músicos errantes, como Vivaldi, como el mismo Halíř. Han actuado entre otros lugares en China, Japón, Corea del Sur, Chile, Argentina, México, Turquía, Qatar, Noruega, Suecia y Dinamarca.

El viaje a través de los siglos y por todo el mundo sigue. Que la música es un lenguaje universal y no conoce fronteras suena a cliché. Pero como se puede ver si haces de la música tu vida es exactamente así.