La insoportable levedad del anticomunismo checo

Pancarta en el ayuntamiento de Praga 2 (Twitter)

Las pancartas en honor de la memoria de Milada Horáková se supone que honran la memoria de su asesinato judicial por parte del régimen comunista en 1950. En realidad son parte de la lucha de partidos de ahora mismo. La oposición liberal conservadora recurre a un anticomunismo histérico, estéril, desconectado de las preocupaciones reales de la sociedad, porque contempla impotente cómo el populismo de Andrej Babiš arrasa en las encuestas, mientras que ellos están divididos en un montón de partidos, sin líderes ni propuestas. Las pancartas de Milada Horáková son un burdo intento de cambiar ese marco mental: ponga usted la pancarta, proclame su anticomunismo, sea usted de los mejores, etc., y mientras tanto no hablaremos de los efectos de la pandemia, de los sueldos bajos, de la carestía de vivienda ni de otras cosas de mal gusto o demasiado complicadas, como el cambio climático y las migraciones.

Echando de menos a Havel, mucho

Casi diez años después de la muerte de Václav Havel el anticomunismo checo es poco más que un espantajo de la oligarquía, una matraca cansina para columnistas de Respekt e intelectuales literarios de Praga y las ciudades. En Chequia prolifera un tipo de persona que se podría resumir com el tonto útil de derechas: no deja pasar oportunidad de arrugar la nariz con disgusto ante la mera mención de lo social. Mientras tanto disfruta de sanidad y educación públicas y de calidad como si fueran fenómenos naturales, además de subvenciones, ayudas públicas y trafikas del sector público, que significa «quiosco» y es como llaman en checo a la prebenda.

En el siglo XXI, ante el mundo que parece que viene, el anticomunismo de la imaginación conservadora checa es tan arqueológico como el comunismo. Pero el conservadurismo checo no parece darse por aludido: es una actitud estética, un estilo de vida esnob y elitista, basado en una fantasía. Algo así como ser usuario de Apple. La sociedad checa sin embargo se ha movido, y ha hecho falta un oportunista sin escrúpulos como Babiš para hacerlo dolorosamente evidente.

La memoria histórica como excusa

Milada Horáková fue una líder socialdemócrata asesinada judicialmente en 1950. Su proceso fue político, en pleno estalinismo. Todo indica que fue un ser humano excepcional: jurista de formación, socialdemócrata, resistente antifascista, precursora del feminismo checo. Su imagen en el proceso es casi icónica. Transmite una belleza serena, apacible, tiene algo de profesora y madre, con un pulcro cuello de camisa y unas gafas de pasta. Está documentada la voluntad del régimen policial de la época de provocar terror en la población matando a una mujer, plantando en las mentes la imagen de ella colgada en la horca.

La memoria de Milada Horáková está en una populosa calle de Praga y en más ciudades checas, en innumerables libros y audiovisuales y en los planes de estudios. Chequia, en general, ha manejado su transición y su memoria histórica razonablemente bien. La medida más drástica, la confiscación de la propiedad, se revertió, devolviéndose patrimonio a antiguos dueños y sus descendientes.

Después de 1989 no hubo ministros comunistas presidiendo regiones ni participando en partidos de gobierno. Hoy en día no hay fosas comunes masivas sin investigar, como las que surgieron en la Camboya de Pol Pot o en la España de Franco.

El Partido Comunista es poco más que margen lunático de la sociedad. Las menguantes reuniones del primero de mayo son un freak show cada vez más bizarro. No es socialmente aceptable entre gente mínimamente cultivada ir diciendo que se es comunista.

Chequia es en términos de estructura económica casi un land alemán más. El comunismo no es una amenaza. Hay una memoria viva del dolor provocado por el régimen comunista, pero a la vez el consenso hacia un Estado fuerte e intervencionista es tranversal a toda la sociedad checa. Agitar el espantajo del anticomunismo, a estas alturas, no parece nada más que mala política, mala por inútil, desde el punto de vista de quienes la promueven.

Antoni Ferrando es escritor, traductor y editor de la Revista Kampa.

6 opiniones en “La insoportable levedad del anticomunismo checo”

  1. A ver. La gente pone pancartas para conmemorar a una líder de la política que fue asesinada por el partido comunista Checoslovaco. El mismo que redacta el artículo en sus Palabras reconoce que fue un ser humano excepcional y que si se cometieron atropellos y abusos. ¿Según esta gente como se debería hacer la conmemoración? Sólo conmemorar a Milada Horakova ¿sin mencionar que fue asesinada injustamente porque a los comunistas les ofende? el «espantajo anticomunista en pleno s XXI». Pues la razón ¿es más que obvia no? Así como hay movimientos que vuelven a resurgir por la moda progresista y populista creyendo nuevamente que el obsoleto sistema comunista marxista es un paraíso que va a llevar a la raza humana al buen vivir, pues también hay un gran movimiento de gente trabajadora estudiada y preparada basada en acontecimientos históricos, en la ciencia, en la estadística y principalmente en los datos y que se opone rotundamente a que este sistema fallido se pretenda implementar nuevamente y más un solo tomando en cuenta históricamente ver de que lado de la cerca saltaba la gente en europa durante la guerra fría. Este artículo es sizañoso porque según los anticomunista en chequia son un grupo de oligarcas ricos, típica patraña que pretende al igual que en Latinoamérica envenenar la sangre y a la mente de los mediocres que no han estudiado y ni se han esforzado por ser alguien en la vida argumentando el típico discurso de que «tu también eres hermoso, eres especial, no eres para nada un vago, es este sistema injusto el que no te deja desarrollar». Pero ese chantaje emocional ya no funciona más con la clase trabajadora porque al final ya todos están despertando y se dan cuenta que con el marxismo lo único que se logra es perseguir al emprendedor al que viven del libre mercado, al inventor, al emprendedor, al trabajador exitoso que ha logrado crear una empresa para generar fuentes de trabajo, y eso lo sabemos muchos quienes ya lo hemos vivido en latinoamerica que gracias a estas mafias socialista nos dejaron en la miseria al igual que pasó aquí en lo que es la actual Chequia. Ahora la nueva izquierda tiene un nuevo objetivo, los vagos que pasan en casita, los hijitos de papi que no trabajan, los hipsters, los milenials, esos que viven inconformes por qué la vida no les da lo que quieren simplemente porque lo desean aunque nunca hicieron un esfuerzo por conseguirlo.

  2. Esas enormes y costosísimas pancartas no las pone «la gente», las ponen operarios como los de la foto, por decisión de políticos concretos, en edificios públicos, a costas del contribuyente. El ayuntamiento de Praga 2, el de la foto del artículo, lo gobierna ODS, el partido que gobernó el Estado entre 1993 y 1998, y luego entre 2007 y 2013, exceptuando un año entre 2009-10, y que se retiró por escándalos de corrupción. Con ello abrió el espacio al populismo oportunista de Andrej Babiš, y ellos están todavía hoy más lejos que nunca de controlar el gobierno.

    ODS y Babiš son ambos demócratas, procapitalistas y están de acuerdo en lo esencial, solo que son dos redes clientelares distintas. El dinero de verdad se hace controlando el Estado. La dignidad de Milada Horáková es lo de menos: las pancartas las promueven unos para proclamarse moralmente superiores y descartar a quienes no condenen (otra vez) el comunismo, y POR LO TANTO se vean obligados a descartar todo pacto con comunistas, socialistas… para que Babiš pacte con ellos. Le están diciendo a Babiš algo así como pero por favor, ¿acaso irá usted a pactar con los comunistas que mataron a Horáková? Nosotros somos la verdad y la luz.

    Todo este clima se crea en la esfera mediática, que en Chequia es muy provinciana y venal. La pancarta se crea para que salga en los medios y parezca que significa algo. Es lucha partidista actual, no memoria histórica, no una supuesta amenaza comunista, que no existe. En la papilla ideológica que a usted le intoxica como comprenderá no voy a entrar, ni en el fenomenal concentrado que es su comentario de mentiras, propaganda e ignorancia.

  3. Buen artículo pero ojo con las erratas: «canviar» y «transúa».
    De un profe de ELE que nunca tuvo el enchufe para entrar en el Cervantes de Praga… 😉

      1. Vale, pero lo has cambiado a «Traspúa», que con todo el respeto del mundo hacia el catalán, no es una palabra del español… Qué te gusta hacerme de rabiar… 😉

        1. Vaya, Salamandro, qué atento y que fino. Es un lujo la crítica constructiva. Gracias, en serio. Quería decir algo de comunicación no verbal, creo que en catalán «traspuar» seria en español «exudar», pero lo he dejado en un «transmite».

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