Más sobre la insoportable levedad del anticomunismo checo

Las pancartas de Milada Horáková no van de respeto a la víctima, ni de memoria histórica: a quienes les promueven les importa un bledo, la pancarta es un episodio de la lucha por el poder, de la guerra partidista. Lo decíamos aquí la semana pasada. Esta semana la revista Reflex publica al primer ministro Babiš como un travesti de la señora Horákova, el titular es «Apoyado por los comunistas», y debajo «Condena el asesinato de Milada Horáková y luego aprueba el presupuesto con sus asesinos.» ¿Queda claro entonces? Este es el nivel del periodismo checo.