Cuatro opciones para el baño en Praga

El embalse de Džban. Los edificios del fondo dan a la calle Evropská, que es la que lleva al aeropuerto.

¿Atrapados en agosto en Praga? ¿Se acabaron las vacaciones y todavía os quedan unos días? ¿Os iría bien remojar los niños? En la ciudad hay varias opciones para el baño. En Divoká Šarka está el embalse de Džban. Se llegue al final de tranvía 26, detrás del McDonalds, bajando unas escaleras por un bosque y caminando hacia la derecha. Hay una pequeña sección nudista y una sección digamos textil, más bares y alguna atracción acuática.

Si preferís la piscina, en las mismas escaleras hay que tirar a la izquierda, recorrer un camino entre rocas altas y llegar hasta dos piscinas que aprovechan el agua del mismo río. Una está friísima: quien tenga unos siete años se lo pasará teta tirándose por pequeño tobogán, los adultos tal vez sufran un choque hipotérmico. La segunda piscina no está tan fría. Como siempre, no falta el kiosco con cerveza excelente, más langoš y demás comida basura, que se puede ignorar por completo porque el lugar es ideal para el picnic.

Piscinas en el parque natural para terminar el verano.

Otro lugar para bañarse en el río es Žluté Lázně, en el lado sur, más abajo de Vyšehrad. Es un complejo de ocio mucho más polivalente, con cine de verano, conciertos, restaurantes, área infantil y mucho más. El río se ha regenerado tanto, ecológicamente, que no os sorprenda ver alguna nutria lo bastante imprudente y distraída como para no esconderse de los humanos. En la misma zona sur, cerca del río, están las piscinas de Podolí, enfocadas al deporte y el ocio y con una zona infantil renovada.