El mundo musulmán no existe: la mirada nómada de Nazanin Armanian

Nazanin Armanian (revistautopia.org)

Lo que sigue es un artículo de introducción a la obra de Nazanin Armanian, preparado con motivo de su visita a Praga cancelada a última hora. La cancelación daría pie a hablar de complicaciones que la pandemia añade a la organización de eventos con invitados internacionales. También podría dar pie a hablar de la debilidad del tercer sector cuando se basa sobre todo en el voluntarismo. En Chequia la cuestión de la sociedad civil es clave, de hecho en todo el antiguo bloque comunista, de Praga a Minsk, de Tallin a Belgrado.

Hasta el momento ninguna organización vinculada a la visita de Nazarin Armanian nos ha dado explicaciones por escrito. Con todo, en RK queremos seguir, en la medida de lo posible, el trabajo de organizaciones que desde varios frentes trabajan por el trato humanitario al migrante.

En este sentido hablamos del caso de una mujer ucraniana, una de las migraciones más relevantes en número. Preparamos artículos relacionados, incluyendo el racismo y los márgenes lunáticos de la sociedad checa, un país sin musulmanes pero con movimiento antimezquitas, o con un líder racista de genes japoneses visibles, hijo de una pareja mixta.

Todo esto más adelante. Por el momento presentamos a quien no la conozca las ideas de Nazanin Armanian, en un artículo mejorado con la lectura y la sugerencias de Anna M. G.

Y sí, claro: con visita o sin ella, el artículo ya estaba hecho, sabe mal guardárselo.

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Como todo analista digno del pan que come, Nazanin Armanian empieza por poner en cuestión el lenguaje. Por ejemplo, a cualquiera mínimamente atento a la actualidad es probable que “mundo musulmán” le provoque asociaciones negativas o preocupantes.

Esta persona lo primero que tiene que hacer es asumir que el mundo musulmán no existe. Que es excesivo y por lo tanto inútil el simplismo de pretender abarcar en una denominación a dos mil millones de personas viviendo en cincuenta y pico Estados de mayoría musulmana.

Lo que existe, desde nuestro punto de vista de audiencia de medios en Europa, son situaciones muy diferentes en cada uno de esos Estados y grupos de Estados. Lo que existe para nostros es una maraña de noticias, relatos y percepciones. De ahí la oportunidad de visiones críticas e informadas, como la de Nazanin Armanian.

Una posición única entre dos culturas

Nacida en Irán, con poco más de 20 años Armanian huyó de los ayatolás y llegó a España en 1983, donde se convirtió en politóloga, profesora universitaria y analista del norte de África y Oriente Medio. Hoy habla de geopolítica, migraciones y feminismo.

Con una vida entre dos culturas y con su trayectoria intelectual, Armanian está en una posición privilegiada para enseñar al público a mirar críticamente el relato de los medios. Habla con una refrescante claridad, en You Tube hay decenas de intervenciones suyas en conferencias y medios.

Armanian parece ser todo lo contrario a cierto establishment de izquierda, de minifundio académico y jerga. A alquien de su trayectoria, con el nivel de información del que dispone, por ejemplo, sobre la mujer y el islam, o sobre la mujer migrante, nadie le va reprochar nada por tal o cual pronombre mal puesto, precisamente porque es mujer y encima fue migrante.

No vamos ni a intentar resumir sus ideas en tan poco espacio. Hay web, libros, medios y está en las redes habituales. Pero sí creemos que son claves esa mirada nómada, como desde encima, de quien lo puede ver todo, o por lo menos más que la persona media, con un lenguaje claro y una aproximación racional, insistiendo en hablar de contextos históricos y políticos, de luchas por el poder y los recursos.

Todo es político

Ese consumidor de medios del que hablábamos al principio tendrá asociaciones negativas o muy negativas ligadas a lo musulmán, por cuestiones de seguridad y terrorismo. Probablemente, no pensará que los musulmanes son la primera víctima del terrorismo musulmán y de las guerras y todas sus secuelas de muertos, mutilados, desaparecidos, violaciones y sufrimiento de la población. Que nadie teme y detesta tanto al terrorista musulmán y a la guerra como el guia turístico de Túnez o el tendero del Cairo.

Nazanin Armanian sostiene que el integrismo religioso en algunos países musulmanes es algo impuesto desde fuera. Sostiene que en los años cincuenta, sesenta y setenta países como su Irán natal o Libia, Siria y Afganistán tenían regímenes políticos más o menos autoritarios o corruptos, pero a la vez más derechos para las mujeres, lo que se traducía, y muestra fotos en sus conferencias, en enfermeras y deportistas con falda corta, universitarias, políticas, científicas y demás, y en sus conferencias muestra abundante documentación fotográfica.

Según Armanian, el laicismo de los países musulmanes mencionados estaba favoreciendo una evolución en que la religiosidad probablemente quedaría relegada a la vivencia espiritual personal, de forma no tan diferente a las sociedades europeas. Por ejemplo, la mujer española nacida en los setenta hoy puede ser una adulta feminista y no ser consciente de que, cuando ella nació, una iraniana tenía más derechos que su madre.

Todo esto se va interrumpiendo en los años setenta en el contexto de la Guerra Fría y la contención de la Unión Soviética. Es significativo que mientras la CÍA armaba y entrenaba a los futuros yihadistas, en Polonía emergía Karol Woytila y el catolicismo polaco colocaba a su hombre en Roma.

La introducción del fundamentalismo islámico responde por lo tanto a un programa político, para deshacer sociedades, por medio de declarar la guerra a la mitad de la población, las mujeres, desestabilizar gobiernos, provocar guerras, forzar migraciones y controlar los recursos: lo conocido, como el petróleo, como todo el mundo sabe o el control de los gasoductos a Europa que explicaría la guerra en Siria; pero también lo menos conocido, como las reservas de agua dulce de Libia.

La última frontera del militarismo y de la lucha por el control de los recursos es declarar la guerra a Irán. El país está ahora mismo rodeado de bases militares estadounidenses. Declararle la guerra, ya sea de forma abierta o interpuesta, puede llevar a una escalada de consecuencias imprevisibles.

Nazanin Armanian está empeñada en una trabajo de difusión e información del público general, por un camino de explicar las cosas atendiendo a la racionalidad histórica y política, con un lenguaje claro y un horizonte de tolerancia, feminismo y pacifismo, internacionalismo y derechos universales. Por difícil que sea siempre parece mejor que la alternativa, que es la barbarie.

Antoni Ferrando es editor de la Revista Kampa.