Tres ilustradoras: grupo Babagoi, Brunhilda, Stanislavska.

Tres propuestas para repensar la ilustración en la edición de Lustr de 2020

No hay excusas para no conocer LUSTR, un festival internacional de ilustración y cómic que este año organizaba su séptima edición en el Kampus Hybernská de Praga. Detrás de esta maravillosa idea se encuentra la librería PageFive. Además celebraban el centenario del establecimiento en Praga del grupo checo de vanguardias Devětsil.

Babagoi

Dibujo de Lili Mossbauer (instagram.com/elia.mo) del colectivo Babagoi. Una representación radical, sencilla y directa de la dificultad de mantener relaciones personales mediante teléfonos móviles, una situación que todos hemos vivido intensamente este mismo año.

No en vano muchos de los invitados que se pudieron ver en las galerías eran colectivos; como Babagoi, un grupo de ilustradoras que se conocieron en la Universidad de Leipzig. Aunque el nombre que puede sonar como un palabro infantil o un término en alguna lengua exótica para referirse a abuela, tiene un significado más profundo. Según ellas, son las siglas en inglés de “construye un puente y crúzalo”, que viene a ser un “Deja de quejarte y hazlo tu misma”. Toda una declaración de intenciones.

Ellas nos presentan una de las propuestas más frescas y modernas. No se trata de un revolución en las formas o las técnicas sino desde el lugar donde hacen su trabajo artístico: la deslocalización. Ellas ya no viven en Leipzig, ni si quiera en Alemania, dos de ellas han vivido en Japón, y a menudo reflexionan sobre el no ser ni de aquí ni de allí. Esta experiencia puede conectar con algunos lectores de la revista Kampa.

Alena Brunhilda

Parece que este año inconscientemente la linea conductora son las abuelas, por esto la obra de la ilustradora novel Alena Brunhilda se titula “Babi”. Se trata de un pequeño cómic sin diálogos cuya protagonista es una abuelita checa en los años ochenta. Los colores otoñales y las referencias a la antigua Checoslovaquia nos hacen pensar a una estética similar a la de película “Good bye, Lenin” y que podría considerarse «ostalgie».

«Babi», de Alena Brunhilda.


Pero sería un error quedarnos en una lectura tan superficial. A lo largo de las viñetas vemos la aventura de una señora mayor para conseguir el avituallamiento en las tiendas antes de la llegada de su nieta. Es cierto que las lineas limpias y sobrias dan una aspecto de simpleza, pero sin descuidar un gran detallismo. Cada viñeta es una auténtica lección de la historia sentimental checa y su relación con los objetos cotidianos. Una oda a la memoria de un país que ya no existe. Aquí hay más información sobre la crisis de los yogures de 1987 en checo.

Vivianna Maria Staņislavska

Vivianna Maria Stanislavska (instagram.com/viviannamaria.art)

Por último, tenemos una tercera obra que merece la pena leer despacio. Es una viñeta de la galardonada artista letona, Vivianna Maria Staņislavska. Su historieta nos hace reflexionar sobre la muerte, la idea de la relatividad del tiempo y la perspectiva que tenemos del resto de seres vivos. No son temas ligeros. De estos temas se ha escrito mucho, pero el auténtico reto es ilustrarlos con color y un toque de comedia. El arte de la ilustración no se puede reducir a texto sin imágenes. La línea y el color son parte del discurso. Simplemente recordar que a muchos ilustradores por el hecho de trabajar a menudo en el mundo de la literatura infantil o de la prensa de humor se les tacha de ser frívolos y pueriles, y a sus creaciones de mero entretenimiento. Aquí una prueba viviente de que el buen arte ha de obligarnos a sentarnos para pensar.

Luis Alipio disfruta siendo profesor de arte y español en español en Praga desde hace varios años.

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