Siete notas sobre las elecciones regionales checas

Los días 2 y 3 ha habido elecciones regionales en Chequia y se ha renovado parte del Senado. Si no te has enterado, o te ha importado poco, no te preocupes: a más de la mitad de los checos tampoco. La participación no llega por poco a un 38%.

Una. Babiš gana. Debido a la abstención masiva, con solo 604 mil votos (un 21,8%) en un país de más de 10 millones de habitantes podría controlar todos los gobiernos regionales y sus correspondientes presupuestos. Su imagen, falsa, de empresario de éxito, la compra de medios y su espesa red clientelar lo posicionan bien para ganar las próximas elecciones generales. La enorme visibilidad de la oposición a Babiš en Praga no se ve en las urnas fuera de Praga. Con todo, hay quien dice que Babiš tendrá que sacar mayorías absolutas, porque sus aliados socialdemócratas y comunistas están bajando. Puede terminar siendo el más votado, pero a la vez puede unir a toda la oposición contra él.

Dos. Éxito de los Piratas, en segundo lugar, con 333 mil votos (el 12%). Es claramente lo que está más vivo y más sube del panorama político. El voto joven lo tienen ellos, con un programa basado en soluciones de optimismo tecnológico, transparencia contra la corrupción y sensibilidad social y ecológica.

Tres. Los socialdemócratas, con el 4,9%, siguen bajando, son una banda desnortada de lobistas y profesionales del poder. La socialdemocracia no se renueva en Chequia. A diferencia de lo que sucede en España y en Europa occidental, no parece haber suficiente base para crear un establishment académico y político y una red clientelar entorno al feminismo institucional y las sexualidades no normativas. Probablemente contribuye a ello que el idioma checo tiene género neutro. Además el resentimiento socioeconómico tiene poco margen cuando hay casi pleno empleo en Praga y las ciudades y en algunos sectores. En cuanto a las sexualidades no normativas a nadie le importan una higa. Derivas delirantes como la homofobia de Polonia en Chequia son inimaginables.

Cuatro. Los comunistas (4,8%) completan el hundimiento de la izquierda clásica. Son un partido rancio no, lo siguiente, con todos los problemas de los socialdemócratas y además envejecidos. Son fabulosamente incompetentes, nunca se han distanciado ni siquiera simbólicamente de lo peor de su herencia histórica, a saber del asesinato y del robo, de la encarcelación, la tortura, el exilio de los que huyeron para salvarse, la devastación económica del país. Nada de nada, al contrario: están orgullosos.

Cinco. Éxito del racista Okamura, con 170 mil votos (6,1%). Que un hijo de japonés y checa, esto es un señor con cara asiática, de ojos rasgados, haga carrera política contra los inmigrantes, da una idea del nivel de mendacidad y delirio de su proyecto, de hasta qué punto el sistema político checo es disfuncional. Por si fuera poco, la premisa de que haya una «invasión» de inmigrantes en Chequia es falsa, esto es la presencia de migrantes en el país es estadísticamente irrelevante. Los expertos dicen que el resultado del populismo fascistoide bajará con más participación.

Seis. ODS sigue «volviendo» con 193 mil votos (7%), perdió algo en relación a las eleciones regionales previas, pero sigue ahí. Se salvó de la desaparición provocada por la corrupción masiva de sus dirigentes en los años noventa. Se ha renovado personalmente, la biología ha dado paso a una nueva generación, pero sin embargo no termina de dar el salto debido a la atomización del espectro político. En Praga 1, la señora Miroslava Němcová ha sacado el 48,5% por lo que por poco no ha ganado el escaño directamente. Con 68 años, no es exactamante una recién llegada, vive de la política desde los años noventa. El hecho de que arrase en Praga 1, donde está la mayor concentración de edificios históricos y alquileres exorbitantes, da una idea de lo mucho que les gusta a los rentistas oír hablar de cultura del esfuerzo, emprendeduría, meritocracia y todos los temas de la matraca neoliberal.

Siete. La fragmentación del espacio liberal-conservador sigue, con varios sujetos que no terminan de crecer ni desaparecer del mapa. Por una parte los alcaldes e independientes de STAN suben algo, con 167 mil votos, el 6%. Son gente que se presenta bajo una marca común, pero sobre la base de poder local y gestión competente. Otro partido de base local son los democristianos de KDU-CSL, que esta vez bajan algo, con 141 mil votos, el 5%. Están implantados desde siempre en Moravia, donde el catolicismo tiene algo más de peso que en el resto del país.