cukroví, la galletita checa de Navidad

(mojelahve.cz)

Lo mejor es hacerlas. Encontrarse, conversar, estar en compañía, ir amasando, cortando, horneando y espolvoreando el azúcar molido, pasando las tardes de los días de adviento.

El problema es que luego hay que comérselas, normalmente hay demasiadas, y cuando son mediocres empalagan y cansan, porque tienden a ser harinosas. Puede dar pie a situaciones socialmente incómodas. ¿Son los cukroví de la suegra mejor que los de la nuera? Hay que irlos probando todos.

Hay decenas de tipos y están abiertos a la creatividad. Unos tipos son más populares que otros, pero no hay una lista definitiva y cerrada. Tampoco es obligatoria la harina: los hay que se hacen con pasta de fruto seco molido. El fruto seco más común en Chequia es la nuez.

Tradicionalmente las madres pasaban el know-how a las hijas. Hoy es más probable que lo pasen las abuelas a las nietas. El orgullo de la mujer de casa, haciendo el máximo de cukroví y repartiéndolos entre parientes, hoy es algo arcaico. Lo más habitual es comprarlos hechos, o hacerlos por decisión propia, por diversión, y probablemente abiertos a sensibilidades bio, eco, etc.

Traer el aceite de la familia

Juan Carlos y Lucie Herrera os traen a Chequia aceite de los olivos de la familia de él, que son de Baena, Córdoba  (webInstagramFB). Todo comenzó llevando aceite a la familia y los amigos y ha ido creciendo más allá del círculo inmediato de personas. Llegó un momento en que ya no bastaba aprovechar que alguien que va y viene por carretera, y se tuvo que transportar profesionalmente. Juan Carlos y Lucie son un modelo de pareja mixta emprendedora que aprovecha bien las fortalezas de cada una de las partes. Además del aceite hay aceitunas y artesanía de madera de olivo. Tienen «tienda de piedra», como dicen en checo, en Letná, en Praga 7.

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