Bezobalu, entre el cambio
cultural y el negocio

Comprar alimentos y droguería de origen conocido, sobre todo local, a granel, sin envases. Usted puede traerse su bote, si no se lo dan. Pesa el bote, imprime una etiqueta con el peso y la pega en el bote; llena de producto el bote y le descuentan el peso de la etiqueta para que pague el peso neto del arroz, la avena, los garbanzos o lo que sea.

Bezobalu en principio es esto (web, en checo). Lo que hay detrás es una iniciativa que existe a la vez como cambio cultural y negocio. Tienen que ingresar más de lo que gastan, y a la vez su modelo de negocio depende de un cambio cultural que se esfuerzan en promover mediante una Ong específica. El beneficio se pone a favor del valor superior de contribuir a reducir los 500 kilos de basura que le corresponden a cada persona en Chequia. ¿Idealista? Por supuesto. Funcionan desde 2013, tienen tres tiendas propias en Praga, hasta veinte más de emprendedores formados por ellos en la capital, y hasta ciento veinte en todo el país.

Pesar el bote, comprar a granel.

No son una franquicia. No hay vínculos contractuales. La comunidad de colaboradores, empleados y asociados la mantienen a través de una comunicación muy poco jerárquica, con uso intenso de las redes, con encuentros anuales. Con todo se reservan un cierto control: forman a quien quiera abrir una tienda, pero si usted quiere abrir una cerca de donde hay otra no le harán caso.

Casi diez años de trabajo es mucho, más aún si rondas la treintena. Jiří Sedlák (1990) es el líder visible. Insiste en la cultura de libre asociación, de jerarquía plana, entre gente que comparte unos valores. Se inspira en el libro Reinventing organizations. El beneficio es visto como un medio. No hay una central de compras imponiendo un producto a una red. No se impide por ejemplo, que una tienda de cualquier ciudad pequeña llegue a un acuerdo con una explotación agrícola familiar del pueblo de al lado para que les suministren zanahorias.

Conexión hispanohablante
Pavla Čevelová es del equipo de Bezobalu en la tienda de Praga 6. Se ocupa de las compras y la relación con los proveedores. Si queda con ella le atenderá y se lo explicará con una gran generosidad y en perfecto español. Le encanta hablar de comida y hablar en español, y seguramente le encanta hablar, por lo que es una guía óptima.

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Vacunarse de Covid en Chequia: habla con tu médico de cabecera, quién sabe.

Al margen de la situación con el suministro del material, es decir, de qué vacuna estará disponible y cuándo, que es otra cuestión, algunos médicos de cabecera en Chequia están empezando a hacer listas de los pacientes que tengan interés en recibir la vacuna, para poderlos avisar cuando esté disponible.

Como sabéis, el médico de cabecera (praktický lékař) y los especialistas son independientes, se establecen por su cuenta y se ocupan de sus gastos. El usuario final, el ciudadano, normalmente paga una cotización sanitaria, ya sea directa o a través del empleador, y entonces puede elegir libremente dónde ir, que serán médicos privados con acuerdos con aseguradoras sanitarias, las cuales pagan directamente al médico.

Esta red, que funciona razonablemente bien, tiene una gran capilaridad por todo el territorio y puede ser importante en la estrategia de vacunación. Si tu praktický lékař no te lo ofrece de forma directa intenta preguntarle, deja claro tu interés, podría ser una forma de animarle a organizar una pre-reserva de vacuna, a través de él o ella. Al fin y al cabo el sistema les incentiva a maximizar sus clientes registrados y el número de intervenciones.

Dani K. lo arregla todo

Daniel Kozák tiene 27 años, vive en Praga, habla español y arregla todo lo que tenga que ver con agua, electricidad y mecánica. Es el Handyman de Praga en FB. Con 15 años desmontaba la primera moto y aprendía de los mecánicos de la flota de vehículos de la empresa constructora de su padre, un señor de Pilsen instalado en Colombia. De él le viene el apellido Kozák y el aspecto centroeuropeo. La madre, colombiana, es la otra parte. Al comenzar tan pronto en las obras Daniel aprendió a poner tuberías y cables. Siguieron estudios de ingeniería civil, que quiere decir infraestructuras, que tuvo que abandonar, y luego fue a Europa, a la tierra del padre. Ahora piensa en terminar si puede ser los estudios. Mientras tanto es un ingeniero mecánico, o un mecánico ingeniero, con la escuela de remangarse, ensuciarse las manos y arreglarlo todo, con lo que se tenga a mano. Quien lo necesite que no dude.